martes, 15 de marzo de 2011
Cajas que son dados
Hay días que los más sofisticados juguetes esparcidos por el suelo de la habitación se convierten en aburridos compañeros de juegos que no logran llamar la atención de mi hija. Una de estas tardes me disponía a estrenar mi nueva crema de cara que venía dentro de una caja cuadrada de cartón que muy pronto se convertiría en uno de los juegod favoritos de mi niña. La iba a tirar al cubo del papel de reciclar, cuando pensé en la forma de reutilizar, en lugar de reciclar. Enseguida llamé a mi hija que acudió veloz, como siempre acude a mi voz y le dije: "cariño, tenemos un nuevo juguete entre manos, busca una revista y yo me encargo del resto". Nos pusimos manos a la obra, ella eligiendo fotos de sus muñecos preferidos en una revista que es un catálogo de juguetes, y yo recortando y pegando con celo en cada lado de la caja una imagen que mi hija elegía con su impaciente dedito. Teníais que ver el brillo de sus ojos mientras cortábamos y pegábamos, y se volvía loca buscando sus juguetes y muñecos en la revista, alguno de los cuales estaba en la habitación. Cuando tuvimos todas las caras cubiertas con un recorte, le dije: "venga cariño, tira el dado a ver qué sale", y ella lo tiraba una y otra vez, y cuando salía alguno de los peluches que teníamos en la habitación iba a buscarlo y me lo enseñaba levantándolo como un gran trofeo y señalando la imagen en el dado. "¡Iguales, cariño, son iguales!". Desde entonces, y durante una temporada larga, todas las cajas cuadradas que mi niña encontraba, venían a parar a mis manos acompañadas de la revista-catálogo, y de una gran sonrisa señalando las tijeras que sabe que sólo las puede coger mamá. Tenemos un montón de cajas decoradas que con el paso de los meses, siguen despertando la curiosidad de mi hija cada vez que las lanza al aire, y todavía le sigue apasionando el arte de convertir una caja en un dado de juguete.
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